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Cabárceno, a vista de pájaro

Un águila sobrevuela el recinto de los osos. Los operarios del parque les acaban de echar barras de pan y los plantígrados corren hacia la comida. La imagen es distinta a todas las que los visitantes de Cabárceno han podido ver hasta ahora y es que, por fin, las telecabinas han empezado a funcionar. Lo han hecho ocho meses más tarde de la fecha prevista y casi dos años después del inicio de unas obras que empezaron en octubre de 2014. Zanjados todos los problemas técnicos y el papeleo pertinente para una obra de esta envergadura, el parque de la Naturaleza de Cabárceno ya tiene un atractivo más que se une a las 150 especies de animales distintas que viven en semilibertad en el paisaje kárstico de la antigua mina.

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Ver el parque a casi 60 metros del suelo es toda una experiencia si no se tiene vértigo. El único ‘pero’ que ‘sobrevuela’ en el ambiente es que para ponerlo en marcha ha habido que subir el precio las entradas. Los adultos ahora tienen que pagar 30 euros y los niños, 17. Cinco euros más de lo que costaba hasta el último día de agosto, pero los turistas que este jueves han ‘inaugurado’ las instalaciones esperaban que mereciera la pena. Marc Serrano y su madre Maria Dolores Leiva han venido a Cantabria desde Barcelona. Recorrer Cabárceno era uno de los objetivos de sus vacaciones y aunque han tenido que pagar un poco más, estaban seguros de que iba merecer la pena.

Dejar pasar el verano para inaugurar las telecabinas no ha sido fruto de “ninguna estrategia”, según el consejero Francisco Martín pero, ya que los plazos administrativos se han terminado hace dos días, ahora pretenden “alargar la temporada alta del parque durante septiembre y octubre”. En julio y agosto, la afluencia de turistas ha sido masiva, incluso algún día han tenido que cerrar porque el aforo estaba completo. Desde el Gobierno de Cantabria esperan que los que ya conocen el parque, vuelvan; y que los nuevos visitantes disfruten todavía más de este recinto que el pasado noviembre celebró sus 25 años.

El día de la inauguración de las telecabinas se presentaba “emocionante” para los trabajadores del parque. Entre ellos estaba el director, Miguel Otí que, expectante, confía en que la nueva ‘atracción’ sirva para enriquecer la experiencia de todos los que les visiten. Pero, este jueves, los miembros del Ejecutivo cántabro (PRC-PSOE) mostraban que no se sentían plenamente satisfechos. El hecho de haber heredado un proyecto del Gobierno del PP con un acuerdo ya firmado con la empresa mexicana Accsa Transportes Alternativos, no ha contado con su visto bueno al cien por cien, sobre todo en cuanto al éxito económico que puede revertir en Cantur, que es la empresa pública responsable del parque. “Ahora no se persigue obtener rentabilidad, sino evitar la quiebra de Cantur. Además, que se devengan siete euros de cada entrada para la concesionaria, sea de personas que utilicen o no la telecabina, me parece excesivo”, ha vuelto a decir el consejero de Turismo de Cantabria, Francisco Martín y es que, aunque para el usuario las entradas haya subido 5 euros, Cantur deberá abonar a Accsa 7 de cada entrada vendida, según estaba estipulado en el contrato firmado por el anterior Gobierno del PP con la empresa ACC. S.A., concesionaria encargada de la construcción y explotación de la nueva instalación del parque.

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“Dentro de un año volveremos a hablar y veremos cómo han funcionados los números”, confesaba preocupado Martín. Pese ello, el consejero no podía evitar sorprenderse con las vistas desde la cabina.

El máximo responsable del Gobierno cántabro en la visita ha querido mostrar que “estamos dando ejemplo al Partido Popular. Cuando ellos llegaron al Gobierno destruyeron todo lo que habíamos hecho antes. Nosotros hemos respetado este proyecto y hemos ‘construido’ para ponerlo en marcha”. Su jefe, el presidente Revilla, no ha estado en la inauguración y no por problemas de agenda. Tajantemente ha dicho que no ha ido porque “no me gusta inaugurar cosas que son de otros” (en referencia a que este proyecto fue liderado en su día por Ignacio Diego), y ha preferido asistir a un acto en el pabellón polideportivo de Requejada, en Polanco.

60 cabinas y dos circuitos

El presidente se ha perdido ver cómo han echado a rodar las 60 cabinas que sobrevuelan el parque gracias a un sistema de cables, poleas y pilastras, un “modelo eficiente desde el punto de vista energético”. La experiencia puede vivirse en dos circuitos. La Línea 1 es la de los elefantes; la 2, la de los rinocerontes y osos y, precisamente, en sobre el recinto de los plantígrados está el intercambiador en el que hacer transbordo de una a otra y completar así los 6 kilómetros que recorren los cables.

La primera ruta es la más larga. Su trazado triangular la hace única en el mundo –solo hay una similar en Suecia-. Durante media hora, los usuarios pueden ver desde el aire las hienas, cómo se bañan los hipopótamos, a los búfalos, los guepardos, los cobos de leche y los elefantes. Las vistas son sorprendentes porque por muchas veces que uno haya estado en Cabárceno, verlo desde el aire descubre un nuevo parque.

La segunda ruta es lineal, como un telesilla de esquí, y desde el aire se sobrevuela el recinto de los rinocerontes y el de los osos. Resulta curioso observar de cerca las oseras escondidas entre las rocas, los caminos que los animales han ido haciendo y que, hasta la fecha, solo podían ver quienes disfrutaran de la ‘Visita salvaje’ pagando más de 150 euros por persona. Ahora, la entrada al parque, incluye subir en las telecabinas todas las veces que se quiera.

1.250 usuarios a la hora

Los responsables del proyecto aseguran que pueden llegar a transportar hasta 1.250 personas por hora con una velocidad de 2,5 metros por segundo, aunque puede llegar a ir hasta a 5 metros por segundo si se necesitara. En el control de mando de la estación motriz está Fidel Carral, uno de los pilotos de las nuevas telecabinas. Su trabajo consiste en controlar que todo funcione según lo previsto, en vigilar que no falla nada y en estar en contacto con los compañeros que hay en cada estación. Carral es ingeniero mecánico y está orgulloso de formar parte de este nuevo proyecto. Además, con orgullo dice que todos los que trabajan en las telecabinas son vecinos de la zona y eso le hace sentir todavía más respeto a lo que tiene entre manos. Entre los botones y monitores que hay sobre su mesa destaca un micrófono por el que puede ponerse en contacto con los usuarios que vayan en las telecabinas si tiene que darles alguna indicación, y un botón gigante de parada de emergencia. “Espero no tener que pulsarlo nunca”, comenta intentando no ponerse en lo peor y explicando que “todo es muy seguro, que nadie tenga miedo”. Han tenido tanto tiempo para ponerlo en marcha que han hecho todo tipo de pruebas de peso, viento, velocidad… E incluso las de recogida de las cabinas para llevarlas a los garajes si fuera necesario.

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Las pilastras, camufladas

Desde que se anunció el proyecto de este teleférico ha habido tiempo para escuchar muchas opiniones al respecto. Muchos creían que iba a resultar horrible ver el parque lleno de columnas –este mismo jueves Revilla ha vuelto a recordarlo en la Cope-, pero lo cierto es que, al ser marrones, no desentonan más que las enormes torretas de electricidad que cruzan el parque y que pueden verse desde el recinto de los rinocerontes, que es donde se coge la Línea 2. De allí se sube hasta el intercambiador y se puede regresar a la base sin bajarse, o apearse y disfrutar de las vistas.

El mirador ‘estrella’ es el de Rubí desde donde la panorámica de la bahía de Santander deja con la boca abierta a todo el que llega. Disfrutando de las vistas estaba ayer Teté Anitúa de Ruiz, la viuda de Valentín Ruiz, el empresario mexicano al que el líder del PP cántabro Ignacio Diego presentó el proyecto “hace unos ocho años”. Anitúa recordaba este jueves en Cabárceno la ilusión que tenía su marido en este proyecto, la cantidad de números que había hecho para valorar si los 11.8 millones de euros que tenía que invertir (al final han sido 15) les iba a merecer la pena. Pero Valentín Ruiz falleció hace ya dos años y han sido sus hijos Francisco, Javier y Valentín los que han trabajado junto al Gobierno de Cantabria en hacer realidad este proyecto. Los tres acompañaron han estado junto a su madre en la inauguración de las telecabinas que seguirán rodando hasta media hora antes del cierre del parque.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/bahia-centro-pas/201609/01/telecabinas-cogen-vuelo-20160901104058.html

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